Una planta especializada en la producción de moscas estériles abrió en Metapa de Domínguez, Chiapas, con el objetivo de erradicar el gusano barrenador, una plaga que representa un riesgo grave para la ganadería en México, Estados Unidos y Centroamérica. Esta estrategia biológica busca cortar el ciclo reproductivo del parásito mediante la liberación semanal de insectos estériles.

La planta tiene capacidad para producir hasta 100 millones de moscas estériles por semana, criadas con tecnología avanzada para garantizar que se apareen con moscas silvestres sin generar descendencia. Así se debilita la población del gusano barrenador, cuyas larvas se alimentan de tejidos vivos de animales, afectando seriamente la salud del ganado y limitando las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos.

Con una inversión de 83,8 millones de dólares aportada principalmente por Estados Unidos, la instalación refuerza la cooperación bilateral en materia agroalimentaria y sanitaria. La iniciativa se presenta como un «escudo biológico» regional para proteger la seguridad alimentaria y recuperar la confianza en el comercio ganadero transfronterizo. Además, esta planta se suma a otras acciones coordinadas en la región, incluyendo un centro similar en Panamá.

Desde que el primer caso de infestación se detectó en Chiapas en 2024, la crisis del gusano barrenador ha dejado miles de infectados y provocado restricciones comerciales que han afectado el sector pecuario. Hasta el momento, las autoridades registraron la inspección de millones de cabezas de ganado y liberaron miles de millones de moscas estériles como parte de las medidas emergentes.

La presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, encabezaron la inauguración de esta planta, destacando la importancia de la colaboración entre países para superar desafíos sanitarios y garantizar el bienestar agropecuario en la región.