La industria del retail en México encarna un desafío creciente: controlar la merma y mejorar el manejo del inventario frente a métodos de robo cada vez más sofisticados por parte del crimen organizado. Esta realidad exige a los comercios adoptar una estrategia integral que vaya más allá de la seguridad física tradicional.

Según Germán Pedroza, General Manager LP & Inventory México de Sensormatic Solutions, la precisión en los inventarios es vital y, sin embargo, en promedio es insuficiente. En México, los inventarios alcanzan una exactitud cercana al 85%, un indicador que repercute directamente en la capacidad para detectar robos, errores o fallas logísticas. Cuando los productos no están disponibles o no se actualizan correctamente, los clientes pierden confianza y migran hacia competidores que sí puedan ofrecer una experiencia fluida.

El crimen organizado ha evolucionado sus técnicas en las tiendas físicas. Los grupos delictivos operan con mayor coordinación, empleando tácticas de distracción y actuando en equipo para sustraer mercancía en cantidades importantes, además de mostrar actitudes más agresivas. Esta conducta hace que controlar la merma sea más complejo y obliga a los minoristas a modernizar sus procedimientos.

Las revisiones físicas a los consumidores se han vuelto limitadas debido a nuevas regulaciones y restricciones legales, lo que obliga a los negocios a implementar herramientas avanzadas para detectar patrones de robo anticipadamente. Tecnologías como RFID, inteligencia de inventarios y analítica de datos forman parte de las soluciones actuales para enfrentar este reto.

Respecto a las categorías más afectadas por el robo, se observa un patrón: los productos con un mercado vivo para la reventa son los más vulnerables. En supermercados y tiendas de autoservicio destacan artículos como fórmulas para bebés, chocolates y bebidas alcohólicas, que se convierten en el objetivo preferido para ser sustraídos ilegalmente.