La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se prevé que dure entre nueve meses y un año, periodo durante el cual México enfrentará un ambiente incierto en materia económica y de inversión, según indicó Jorge Molina Larrondo, especialista en políticas públicas y comercio exterior.

El proceso de revisión, anunciado por Estados Unidos, se esperaba como la opción más viable frente a otros posibles escenarios, como una eventual salida estadounidense del acuerdo, la cual fue descartada por sus altos costos políticos y económicos. Entre 11 y 14 millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México y Canadá, y cerca de 19 estados consideran a estos países sus principales mercados de exportación, lo que hace improbable la denuncia del tratado.

El T-MEC no establece plazos concretos para concluir las renegociaciones, lo que podría provocar una extensión prolongada del proceso. Esta indefinición mantendrá la incertidumbre para México, complicando la toma de decisiones en un contexto internacional cada vez más desafiante para la economía nacional.

Según Molina Larrondo, México afronta este proceso sin una estrategia económica integral clara que le permita aprovechar o mitigar las consecuencias derivadas de la revisión. Aunque el Plan México define metas y objetivos, no presenta un marco estratégico para lograrlos, lo que limita la capacidad del país para adaptarse a los cambios en el entorno comercial.

El consultor insiste en la necesidad de implementar políticas industriales que se enfoquen en sectores estratégicos, así como una política comercial que promueva la diversificación de mercados. Además, advierte sobre la importancia de una política de inversión que ofrezca incentivos concretos para atraer nuevos proyectos productivos.

La dinámica global de la competencia por inversiones ha evolucionado, ahora favoreciendo la disponibilidad de insumos y la solidez de las cadenas de suministro en lugar de factores tradicionales como la proximidad geográfica o los costos laborales bajos. En este sentido, se cuestiona la política comercial mexicana hacia países con los que no existen tratados de libre comercio, particularmente China, que representa un porcentaje significativo de las importaciones mexicanas.