La calificadora S&P Global Ratings anunció un cambio de perspectiva de estable a negativa para las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esta revisión se da luego de que la agencia también ajustara la perspectiva de la deuda soberana de México, señalando mayores riesgos en el entorno económico nacional.
La decisión de S&P refleja preocupaciones sobre la capacidad de estas dos grandes empresas estatales para mantener su sólida posición financiera ante un entorno externo e interno complejo. Con esta nueva perspectiva, las empresas energéticas enfrentan mayor presión para mejorar su gestión de deuda y sostener inversiones clave, vitales para su operación y crecimiento.
Este cambio ocurre en un contexto de incertidumbre económica en México, donde la dinámica en los sectores petrolero y eléctrico resulta decisiva para las finanzas públicas y la estabilidad del país. Por su parte, el ajuste en la calificación soberana implica que las políticas fiscales y económicas serán vigiladas de cerca por los mercados internacionales y los inversionistas.
En semanas recientes, S&P había señalado que factores como la inflación persistente, tasas de interés elevadas y menores flujos de remesas podrían afectar la capacidad de pago y crecimiento económico, elementos que inciden directamente en la percepción crediticia de las empresas estatales.
Mientras tanto, tanto Pemex como CFE deberán adoptar medidas para contener su exposición financiera, optimizar recursos y fortalecer sus estrategias ante la volatilidad del mercado energético y los retos macroeconómicos. La revisión negativa implica que en caso de agravarse estos riesgos, las agencias podrían reducir las calificaciones, lo que elevaría los costos de financiamiento y dificultaría la inversión.

