La asistencia presencial en las escuelas es insustituible para el aprendizaje efectivo, ya que la educación en línea genera deficiencias que afectan la continuidad y el desempeño académico de los estudiantes. Así lo señaló Elías Dájer Fadel, presidente de la Asociación de Escuelas Privadas en Yucatán, quien destacó que pasar de grado sin cumplir con la presencia mínima y el dominio de contenidos compromete el progreso educativo.
Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ratificó un acuerdo de la Secretaría de Educación Pública que impide reprobar a alumnos de ciertos niveles en escuelas públicas y privadas, eliminando el requisito de asistencia mínima. Esta decisión, que fue rechazada por el Colegio El Roble del Estado de México, levanta señales de alerta sobre el impacto que puede tener en la formación de los estudiantes, advirtió el dirigente.
Dájer Fadel explicó que avanzar de año sin haber logrado el nivel adecuado, debido a ausencias reiteradas, produce un rezago acumulativo que dificulta superar los siguientes grados. La falta de exigencia en asistencia propicia una «mala costumbre» que limita el desarrollo de capacidades y conocimientos esenciales. Esto genera frustración cuando los alumnos enfrentan exigencias superiores y con frecuencia desemboca en deserción escolar.
Además, el dirigente señaló que aunque la educación a distancia ofrece acceso a contenidos, no garantiza la misma eficacia que la enseñanza presencial para que el alumno desarrolle las habilidades necesarias y acceda con éxito a los niveles educativos subsecuentes. La ausencia prolongada y sistemática perjudica no solo la cantidad sino la calidad del aprendizaje.
El mecanismo que elimina la obligación de asistir mínimo a clases puede ser un factor para que los estudiantes repitan esta conducta durante toda su educación básica, lo que resulta en una acumulación de conocimientos incompletos que se reflejan en deficiencias graves en cursos avanzados y, en consecuencia, en una mayor probabilidad de abandonar los estudios.
El llamado desde el sector educativo es a mantener la disciplina de asistencia y exigencia académica para evitar que este problema se profundice y afecte la formación integral de los jóvenes. La recuperación de los aprendizajes pendientes requiere no solo voluntad, sino también estructuras y apoyos que permitan superar esta brecha.

