La Unidad de Prevención Social de la Violencia implementó una serie de jornadas informativas en escuelas secundarias para fortalecer entre los adolescentes una cultura de paz y sororidad. El objetivo principal es dotar a los estudiantes de herramientas para reconocer cualquier manifestación de violencia en su entorno y entender su impacto emocional y social.

Durante estas actividades, se enfatiza que la violencia no solo es física, sino que también puede presentarse de manera emocional y social. Para ello, se utiliza el “violentómetro”, un recurso didáctico que ayuda a identificar distintos niveles de violencia y a detectar cuándo una situación puede escalar hacia conductas más agresivas.

Estas sesiones se desarrollan en un ambiente de confianza y colaboración, donde se promueve la participación activa. Los jóvenes aprenden sobre características clave de la violencia, como la intención, la desigualdad de poder, la repetición y sus efectos emocionales. Además, se abordan ejercicios para fortalecer la inteligencia emocional, la autoestima y el control de las propias reacciones ante situaciones conflictivas.

El foco se encuentra en que la adolescencia es un periodo crucial para la formación de la identidad, por lo que dotar a los estudiantes de estos conocimientos resulta fundamental para su bienestar presente y futuro. Desde la Unidad de Prevención, indicaron que continuarán ofreciendo estas jornadas en más escuelas, con la finalidad de promover entornos seguros, libres de violencia y donde se fomente la comprensión y el apoyo mutuo entre los jóvenes.