La huelga nacional liderada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene suspendidas las clases en seis estados mexicanos, afectando a más de 1.4 millones de estudiantes de nivel básico. Esta paralización ha cerrado más de 17 mil escuelas públicas, principalmente en el sur y centro del país.
Oaxaca es la entidad más afectada por el movimiento sindical, con cientos de miles de alumnos sin actividades escolares. Otros estados como Chiapas, Zacatecas, Guerrero y Michoacán también han experimentado un paro total debido a la fuerte presencia de la CNTE en esas regiones.
El abandono de las aulas involucra a cerca de 88 mil docentes que se han sumado a movilizaciones, bloqueos y un plantón permanente en la Ciudad de México, que ha atrapado el centro histórico y dificulta el diálogo con las autoridades.
Especialistas advierten que esta suspensión prolongada agravará el rezago académico, afectando sobre todo a comunidades con alta marginación, donde la educación pública es el único recurso para la formación de los niños.
La dirigencia de la CNTE decidió extender el paro tras consultar a sus bases, al considerar insuficientes las propuestas gubernamentales en materia de seguridad social y condiciones laborales. Además, anunciaron que las marchas y bloqueos continuarán hasta obtener respuestas satisfactorias.
Mientras tanto, las autoridades federales han intentado impulsar nuevas negociaciones para resolver el conflicto, aunque el regreso a clases sigue sin fecha definida, generando incertidumbre entre millones de familias que ven comprometido el avance del ciclo escolar.

