El uso excesivo de dispositivos electrónicos como celulares y el acceso a redes sociales supone un riesgo significativo para la salud física y emocional de niños y adolescentes, alertan especialistas en desarrollo infantil. Este problema ha despertado debates sobre cómo regular el tiempo frente a las pantallas para evitar consecuencias negativas que van desde problemas visuales hasta trastornos en la autoestima.

En varios países, como Francia, España y Australia, se han puesto en marcha políticas para limitar la interacción de menores con redes sociales, restringiendo el acceso a plataformas digitales a los menores de 16 años. Estas medidas buscan proteger el desarrollo integral de los menores, especialmente en etapas críticas de crecimiento donde la exposición constante a pantallas afecta diferentes áreas.

En contraste, México ha centrado la discusión en la prohibición del uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas, aunque esta propuesta enfrenta desafíos técnicos y la falta de consenso entre padres y docentes sobre su implementación. Pese a ello, las preocupaciones sobre el impacto creciente del uso digital en menores permanecen vigentes.

Los daños relacionados con el uso prolongado de pantallas incluyen alteraciones en la salud visual durante la primera infancia y dificultades en el desarrollo cognitivo y motriz entre los tres y seis años. A medida que los niños crecen, se incrementan los riesgos de exposición a contenidos inapropiados y la dependencia a la validación social que ofrecen las redes, situación que puede generar ansiedad y problemas de salud mental.

Otro aspecto relevante es la distorsión de la imagen corporal en adolescentes, ocasionada por la frecuente utilización de filtros y comparaciones en redes sociales. Esto puede afectar directamente la autoestima y la percepción personal en una etapa de formación psicológica delicada.

Especialistas hacen un llamado a los padres y educadores para establecer límites claros y fomentar hábitos responsables respecto al uso de dispositivos electrónicos, con la finalidad de proteger el bienestar físico y emocional de las niñas, niños y adolescentes frente al avance constante de la tecnología en la vida cotidiana.