La existencia de una barda que divide dos fraccionamientos en Guadalajara genera un conflicto entre vecinos que dura más de 35 años. Mientras algunos apoyan que la estructura permanezca porque garantiza seguridad y reduce el tráfico vehicular, otros piden su remoción para facilitar el acceso a servicios básicos.

El comité vecinal de Jardines de los Poetas presentó una solicitud ante el Ayuntamiento para que se retire la barda, argumentando que su eliminación disminuiría los trayectos largos que deben hacer los habitantes para llegar a farmacias, áreas recreativas, consultorios médicos y comercios ubicados sobre la avenida Cipriano Campos. Actualmente, la barda impide un acceso directo a esa zona de servicios.

En contraste, los residentes de Parques del Nilo rechazaron la idea. Señalan que la barda ha servido para evitar el paso de vehículos y que mantiene un entorno más seguro, al limitar el acceso desde calles contiguas, lo que consideran clave para prevenir la delincuencia. Además, aseguran que no fueron consultados sobre la petición de retiro, lo que ha generado malestar y una falta de diálogo entre ambos fraccionamientos.

Algunos vecinos temen que la eliminación de la barda aumente el tráfico de vehículos y provoque inseguridad, especialmente cuando se organizan actividades recreativas en la zona. Aseguran que los habitantes contiguos mantienen una convivencia tranquila y que la barda representa un límite necesario para preservar esa dinámica.

El Ayuntamiento de Guadalajara está a la espera del dictamen técnico de la Dirección de Obras Públicas para determinar la legalidad de la barda y tomar una decisión oficial sobre el conflicto. Mientras tanto, la disputa entre ambas comunidades refleja la dificultad de balancear la seguridad vecinal con la accesibilidad a servicios urbanos.