La artista mexicana Manuela Solano presenta en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) su exposición titled Alien Queen / Paraíso extraño, una serie que utiliza la figura emblemática de la Reina Alien para simbolizar la resistencia femenina frente a las adversidades. Esta obra, que estará en exhibición hasta noviembre, combina referencias de la cultura popular de las décadas de los 80 y 90 para crear una narrativa visual que pone en valor lo «raro y majestuoso» en los márgenes sociales.

Solano, quien perdió la vista debido a una infección en 2014, trabaja desde la memoria, creando sus piezas manualmente y sin pinceles, lo que redefine el concepto de belleza, fortaleza y deseo en cada obra. Su propuesta mezcla iconos como la niña vampira encarnada por Kirsten Dunst en Entrevista con el vampiro, el entrañable extraterrestre E.T. y la villana Úrsula de La sirenita, configurando así un universo propio y cargado de simbolismos. La artista también reconoció la influencia de figuras como Mónica Naranjo y sus poderosas actuaciones como parte de su formación estética y personal.

La exposición, coproducida junto al Museo Tamayo, incluye un catálogo con contribuciones de la escritora Alana S. Porter, quien ha colaborado para mostrar un discurso que no sólo habla de la diferencia, sino que conecta con la experiencia colectiva de sentirse fuera de lugar y, al mismo tiempo, fuerte y verdadera.

En paralelo, el CAAC también exhibe proyectos del programa Iniciarte, acompañado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Entre ellos destaca la propuesta de la artista alemana Johanna Failer, afincada en Andalucía, que explora en Cómo vivir en los intersticios el concepto de hogar desde una mirada crítica hacia las viviendas precarias y la exclusión.

Failer, tras una residencia artística en Hamburgo, se inspiró en la presencia visible de búnkers en varias ciudades europeas, pensando en un refugio posible para aquellos que no encuentran un lugar habitable. Sus obras, exhibidas en la Capilla de la Magdalena, presentan un contrapunto entre la idea de la casa soñada y la realidad de espacios más frágiles, donde incluso las ventanas pueden ser solo pinturas para enfrentar la precariedad.