Cara Delevingne se convirtió en la nueva imagen de la edición de verano 2026 de Playboy, marcando un momento significativo tanto para la revista como para ella misma. La modelo y actriz posa con un atrevido atuendo de látex negro diseñado por Atsuko Kudo, adoptando el emblemático estilo bunny que no se había visto desde Kate Moss en 2014, haciendo de esta portada un hito visual y simbólico.
Esta aparición destaca porque Delevingne es la primera mujer abiertamente lesbiana en figurar en la portada impresa de la publicación, un hecho que la propia artista reconoció como un acto de desafío dentro de una revista tradicionalmente heterosexual. En la sesión fotográfica, realizada por Zoey Grossman y con el estilismo de Lana Jay Lackey, predominó un equipo creativo femenino y queer, factor que Delevingne valoró como clave para sentirse empoderada y dueña de su imagen.
En una conversación con Ottessa Moshfegh, Delevingne comentó que a lo largo de su carrera ha posado desnuda en diferentes ocasiones, pero esta experiencia tuvo un significado distinto para ella. Confesó que mientras antes encontraba cierta incomodidad en la exposición de su cuerpo, esta vez logró una conexión mucho más auténtica con su sexualidad y su feminidad. A sus 33 años, asegura sentirse en su mejor momento para mostrar quién es realmente, abrazando tanto su cuerpo como su identidad.
Además, la modelo hizo referencia a cambios personales recientes, incluyendo su decisión de dejar el alcohol y la revisión de algunos de sus tatuajes, aunque mantiene varios de ellos por el valor emocional que representan. La sesión con Playboy reafirmó para Delevingne un camino hacia la autoaceptación y la expresión libre de su personalidad en todas sus dimensiones.

