El balompié no solo se limita a ser un deporte, sino que funciona como una poderosa manifestación artística y social que impacta culturalmente. El académico Mario Roberto Martínez Fonseca, del Departamento de Artes Visuales de la Universidad de las Américas Puebla, destacó que el fútbol construye un espacio simbólico donde la experiencia del espectador se convierte en una forma de arte viva, capaz de crear nuevos significados en cada jugada y momento del partido.

Martínez Fonseca explicó que los elementos visuales del fútbol —como los uniformes, escudos, mascotas y el característico color verde del césped— conforman una iconografía que posiciona a los jugadores como héroes modernos. Estos atletas, a diferencia de figuras míticas que son inalcanzables, mantienen su humanidad a través de emociones y esfuerzos visibles, lo que los convierte en símbolos sublimes. Ejemplos claros son figuras como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Pelé y Diego Maradona, quienes se inscriben en esta narrativa que mezcla arte, historia y emotividad.

Entre los eventos futbolísticos que han trascendido su carácter deportivo para convertirse en hitos culturales y artísticos, el académico mencionó la controvertida «mano de Dios» de Maradona, la cual ha generado un impacto performativo profundo en la cultura contemporánea. Además, la dimensión temporal y la experiencia emocional de las figuras públicas, sometidas a gran presión, han sido exploradas por el arte conceptual, como se observa en la obra de Douglas Gordon y Philippe Parreno. Estos artistas emplearon 17 pantallas para capturar en tiempo real y desde múltiples ángulos la actuación del futbolista Zinedine Zidane, acercando al espectador a la intensidad y tensión del momento.

En el vínculo entre imagen y memoria futbolística, Martínez Fonseca evocó al artista Marcel Broodthaers, quien planteó que «un segundo para Narciso puede ser el tiempo de la eternidad», sugiriendo que el recuerdo y la emoción quedan congelados más allá del instante del juego.

Finalmente, el investigador relacionó esta intersección entre arte y fútbol con las expresiones urbanas como el grafiti y el muralismo en ciudades de Brasil y México. Estas manifestaciones populares retoman la función social y política del muralismo tradicional, representado por artistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, y se apropian de las figuras de ídolos locales para celebrar su identidad y comunidad, reflejando la fuerte influencia cultural del fútbol más allá de la cancha.