La tradición de asignar una canción oficial a la Copa del Mundo comenzó en 1990, en el torneo celebrado en Italia. Desde entonces, la música se ha convertido en una parte esencial de la identidad del evento, acompañando cada edición con temas que buscan reflejar el espíritu global del campeonato.

A lo largo de las distintas competiciones, la FIFA ha elegido diversos artistas y géneros musicales, adaptándose a los tiempos y estilos de cada época. Sin embargo, la única cantante que ha logrado repetir en más de una ocasión es Shakira, consolidándose como un referente musical ligado estrechamente al Mundial.

La importancia de estas canciones trasciende el ámbito deportivo, ya que se convierten en éxitos internacionales que acompañan a millones de espectadores, creando un ambiente festivo y de unión. Además, la selección de artistas suele estar vinculada a la región anfitriona o a los intereses comerciales de FIFA, generando un impacto cultural significativo durante los meses previos y posteriores al torneo.