El piercing corporal, lejos de ser solo una moda pasajera, representa una forma ancestral de expresión de identidad y pertenencia que ha trascendido siglos y civilizaciones. Según un especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), estas perforaciones forman parte de un lenguaje cultural que comunica simbolismos sociales y personales.
En el marco del Día Internacional del Piercing Corporal, el académico explicó que el cuerpo funciona como un espacio donde se construyen significados más allá de lo biológico. Las modificaciones corporales, como el piercing, reflejan vínculos con grupos sociales, estatus y tradiciones que se remontan a civilizaciones antiguas, incluyendo las mesoamericanas, que las utilizaban en rituales o como distintivos jerárquicos.
El especialista destacó que desde los años setenta el piercing se resignificó cuando movimientos juveniles lo adoptaron como una forma de cuestionar normas sociales y estéticas convencionales. Sin embargo, pese a su arraigo histórico, esta práctica aún enfrenta prejuicios derivados del desconocimiento sobre sus distintas dimensiones culturales y personales.
Ante ello, hizo un llamado a asumir decisiones informadas y responsables a la hora de realizar perforaciones, enfatizando la importancia de acudir a establecimientos con condiciones sanitarias adecuadas y seguir los cuidados posteriores para evitar complicaciones en la salud.
Finalmente, el académico invitó a reflexionar sobre la diversidad de expresiones identitarias contemporáneas y a entender el cuerpo como un espacio legítimo de cultura, memoria y diálogo social. Señaló que el respeto y la comprensión son esenciales para superar los estigmas asociados a las modificaciones corporales.

