María Becerra inició su gira en el Foro Iberoamericano logrando transformar el recinto en una verdadera fiesta. Desde el primer instante, la artista argentina se ganó a miles de espectadores con una energía ininterrumpida y un repertorio que unió ritmos vibrantes con pasajes acústicos llenos de emotividad.
El espectáculo comenzó antes de su aparición, con la audiencia coreando su nombre y aplaudiendo acompañados de silbidos. Al salir al escenario, Becerra impuso su presencia con “Ramen para dos”, seguido por el éxito “Discoteka”, marcando un ritmo ágil sin apenas pausas. Canción tras canción, su música, ya consolidada en España, resonó con fuerza y generó una comunión instantánea: el público completaba la letra antes que ella, en un claro reflejo del impacto de su generación digital convertido en fenómeno en vivo.
Entre temas, la artista se dirigió al público para celebrar la reciente victoria del equipo español, gesto que fue celebrado con una ovación cerrada que estrechó aún más el vínculo con los asistentes. Sin el despliegue del cuerpo de baile para el bloque acústico, María se sentó en las escaleras del escenario y sostuvo la atención con solo su voz, demostrando su versatilidad artística. Con humor, dedicó las canciones a quienes más se lo merecían, excluyendo con una broma a los ex, lo que provocó risas en el Foro.
Durante este tramo íntimo, interpretó “Perdidamente”, un tema poco habitual en sus conciertos y uno de los más pedidos por sus seguidores. Además, regaló uno de sus momentos más especiales con el dueto que comparte con Pablo Alborán. En ese instante, miles de linternas iluminaron el recinto, creando un ambiente emotivo que permitió también que algunas parejas se animaran a bailar, consolidando aún más la conexión emocional entre la ‘nena de Argentina’ y su público.
El concierto continuó con la fuerza que caracteriza a María Becerra, confirmando que su apuesta por combinar sonidos urbanos con momentos acústicos logra mantener vivo el interés y la admiración del público, sobre todo entre las nuevas generaciones que siguen su contagioso ritmo desde las plataformas digitales hasta los escenarios tradicionales.

