El Mundial 2026 finalizó oficialmente en México tras el partido de octavos de final entre la selección nacional y Inglaterra, el último encuentro disputado en territorio mexicano durante el torneo. Más allá del resultado deportivo, el evento dejó una fuerte huella económica y social, posicionando al país nuevamente como un actor clave en el fútbol internacional.

La capital mexicana destacó como epicentro del Mundial, reportando una derrama económica cercana a los 1,301 millones de dólares y la llegada de más de un millón de turistas. Este flujo contribuyó significativamente al sector servicios, destacando el auge en consumo y actividad comercial durante todo el torneo.

México rompió récords de asistencia, con aproximadamente 4.6 millones de espectadores en la fase de grupos y una ocupación de casi el 100% en los estadios donde se disputaron los encuentros. La organización, compartida con Estados Unidos y Canadá, marcó un hito al ser el primer país que alberga partidos de tres Copas del Mundo masculinas.

La jornada de despedida, celebrada con el último partido en la Ciudad de México, fue también un momento emotivo para la afición y autoridades. La mandataria local subrayó el orgullo por la actuación de la selección mexicana y la recibida hospitalaria de los visitantes internacionales, destacando la experiencia como un símbolo de unidad y esperanza.

Los festejos en la Ciudad de México tras el triunfo ante Ecuador en octavos fueron multitudinarios, congregando a cerca de 1.4 millones de personas en el Ángel de la Independencia, aunque estas celebraciones también dejaron un saldo de cuatro personas fallecidas en incidentes relacionados.

En total, México recibió 13 partidos en las ciudades de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, incluyendo el encuentro inaugural. Este formato ampliado, con 48 selecciones y 104 partidos, posicionó al país en el centro de atención mundial tanto por la calidad del evento como por la significativa respuesta del público.