Mauricio Pochettino negó que el escándalo generado por la decisión de la FIFA de levantar la suspensión a Folarin Balogun haya tenido algún impacto en la actuación de Estados Unidos en el Mundial. Tras la derrota en octavos de final frente a Bélgica, el entrenador argentino aseguró que la controversia externa no afectó la concentración ni el juego del equipo.
En una rueda de prensa en Seattle, Pochettino explicó que el grupo nunca estuvo conectado con el desarrollo del partido. A pesar de haber igualado el marcador momentáneamente, el equipo volvió a conceder un gol inmediatamente después, lo que evidenció problemas de concentración y rendimiento. Rechazó cualquier excusa vinculada al caso Balogun para justificar la derrota, responsabilizando a sus jugadores por el resultado final.
El técnico se mostró frustrado y decepcionado con quienes, a su juicio, malinterpretaron la situación que rodeó a Balogun y criticaron de forma injustificada. Señaló que, si bien existen mecanismos dentro de la Federación para permitir que un jugador participe tras ser sancionado, su función se limita estrictamente al aspecto deportivo y no puede influir en decisiones administrativas o disciplinarias. Asimismo, condenó la ola de insultos y amenazas personales dirigidas hacia él, enfatizando que mantener la calma forma parte de su rol como seleccionador.

