Durante los tres días estipulados para una tregua temporal entre Rusia y Ucrania, ambos países denunciaron violaciones al cese de hostilidades promovido por Estados Unidos. El Ministerio de Defensa ruso acusó a las fuerzas ucranianas de atacar posiciones militares en territorio ruso y en Crimea, lo que resultó en personas heridas y bombardeos en zonas fronterizas.
Según Moscú, las tropas rusas respondieron con ataques proporcionados a estas ofensivas. Por su parte, Ucrania también reportó continuos ataques por parte de Rusia en regiones cercanas al frente de combate, aunque evitó señalar directamente a Moscú como responsable de la ruptura del acuerdo.
El presidente de Estados Unidos anunció el pacto de tregua para tres días, durante los cuales se esperaba la suspensión de operaciones militares y el intercambio de mil prisioneros entre ambos bandos. Esta pausa coincidió con el Día de la Victoria en Rusia, una fecha simbólica que en Moscú motivó aumentos en la seguridad para proteger los actos oficiales presididos por Vladimir Putin.
A pesar de este intento, la fragilidad del acuerdo se evidenció rápidamente con las denuncias recíprocas, alimentando la desconfianza sobre una solución duradera. En semanas previas, otros intentos de alto al fuego también fracasaron, dejando en claro el complejo escenario del conflicto.
La Organización de las Naciones Unidas y diversos gobiernos han insistido en la necesidad de un cese permanente de hostilidades y una reanudación de negociaciones diplomáticas para avanzar en la resolución del enfrentamiento.

