La gastronomía sonorense alcanzó un reconocimiento global al ser incluida en la revista National Geographic como uno de los destinos culinarios de élite para el año 2026. Este logro resalta la riqueza de su cocina tradicional, donde destacan la carne asada al mezquite, las tortillas hechas a mano y el bacanora, una bebida destilada autóctona que simboliza la identidad cultural de la región.

El impulso del Gobierno de Sonora, liderado por Alfonso Durazo Montaño, fue fundamental para que la promoción turística y cultural del estado gane visibilidad internacional. Con estrategias enfocadas en apoyar a productores locales y fortalecer rutas culturales y gastronómicas, Sonora se consolida como un referente del turismo en el norte de México.

National Geographic enfatizó la profunda herencia ganadera que sustenta la cocina sonorense, así como el uso tradicional del mezquite para cocinar. Se resaltó especialmente el bacanora, destilado artesanal originario de la sierra sonorense, cuya historia se vincula con el pueblo Ópata y sus ceremonias tradicionales a base de agave rostizado. La bebida estuvo prohibida durante décadas, lo que transformó su consumo en un acto de resistencia cultural y un símbolo regional de orgullo.

Además, la publicación destacó la Ruta del Bacanora, una experiencia turística que permite recorrer vinatas familiares, campos de agave y procesos artesanales en municipios serranos como Arivechi, Sahuaripa, Bacanora y Ures, lo que impulsa la economía local y preserva las tradiciones ancestrales.

La carne asada se posiciona como un elemento central dentro del reconocimiento internacional. Esta tradición va más allá de ser un platillo típico; representa un espacio de reunión familiar y comunitaria que distingue a Sonora, junto con elementos como los cortes de res característicos, las tortillas sobaqueras y los frijoles del norte, ingredientes que conforman una experiencia culinaria auténtica.

Este reconocimiento abre nuevas oportunidades para expandir el turismo gastronómico en Sonora, fortalecer la producción de pequeños agricultores, apoyar a cocineras tradicionales y vinatas familiares, y reafirmar la identidad del estado como un lugar donde historia, cultura y sabor se entrelazan en un atractivo de alcance internacional.