Toy Story 5 dirige su mirada hacia las protagonistas femeninas, con Jessie y la niña Bonnie a la cabeza, dejando en un papel secundario a los clásicos Woody y Buzz Lightyear. Esta apuesta marca un cambio notable en la saga, que desde sus inicios se centraba en las aventuras de los juguetes masculinos y su dueño Andy. En esta ocasión, la relación entre juguetes y niñas toma mayor relevancia, reflejando un enfoque más actual y diverso.
La película profundiza en la inquietud de los juguetes frente a la pérdida de protagonismo causada por la tecnología, como smartphones y tabletas, que han desplazado a los juegos tradicionales. En este contexto, aparecen nuevos personajes tecnológicos, como la tableta Lilypad, que simboliza la competencia directa entre juguetes clásicos y dispositivos digitales en la infancia contemporánea. La tensión entre los mundos físico y virtual se muestra a través de escenas en las que los juguetes quedan abandonados o relegados, lo que plantea una reflexión sobre la rápida evolución de los hábitos infantiles.
Además, Toy Story 5 mantiene la melancolía y ternura que caracterizaron la tercera entrega, cuando Andy dejó atrás su niñez. Esta continuación retoma esa idea, mostrando a los juguetes luchando por mantener viva la inocencia y la alegría infantil en un entorno cambiante. Woody aparece con cambios visibles, evidenciando el paso del tiempo, y aunque sigue presente, su papel es más limitado. Por otro lado, los personajes secundarios de siempre, como Mr. Potato y Rex, tienen menor protagonismo, mientras Bo Peep apenas aparece, manteniendo el foco en Jessie y las nuevas dinámicas entre las niñas y sus juguetes.

