La capital mexicana se convirtió en un punto de encuentro para miles de seguidores de la selección de República Checa, quienes destacaron la gran hospitalidad y el espíritu alegre de la población local durante los días del torneo internacional. A pesar de las expectativas bajas respecto al resultado del partido, los visitantes valoraron la experiencia cultural y el ambiente festivo que se vivió en las calles.
Entre los aficionados, Peter Blah, un checo radicado en México desde hace más de dos décadas, organizó una reunión con cientos de compatriotas antes de dirigirse al estadio donde se disputó el encuentro. Blah resaltó cómo la facilidad con la que los mexicanos encuentran razones para celebrar, incluso en momentos difíciles, fue una de las causas que lo motivaron a quedarse definitivamente en el país y montar un negocio de comida tradicional de su tierra.
La Embajada de República Checa estimó que cerca de seis mil aficionados viajaron para seguir el torneo desde México. Durante su estancia, participaron en diversas actividades culturales, que incluyeron encuentros con mariachis y grupos de danza folclórica, y recorrieron las calles cantando y ondeando banderas rumbo al estadio.
Otra visitante notable, Teresa, checa y también residente en México, señaló que la calidez mexicana y la forma en que disfrutan el presente generan un ambiente totalmente distinto al que se vive en su país. Aunque reconoció que en República Checa hay celebraciones deportivas similares, resaltó que la intensidad y el entusiasmo en México resultan únicos para quienes visitan desde el extranjero.

