La presencia del gusano barrenador ha llegado a municipios conurbados a la Ciudad de México, incluyendo La Paz, Ixtapaluca y Texcoco, según reporta la activista Lucía Hernández. Este insecto, que afecta principalmente a animales, está cobrando fuerza en zonas urbanas debido a la insuficiente respuesta gubernamental tanto federal como estatal.

El problema se ha relacionado con recortes presupuestales y la eliminación de controles sanitarios que antes regulaban su propagación. La política de “austeridad republicana” adoptada por las autoridades ha limitado la capacidad de combate contra la plaga, que lleva años erradicada y ahora resurge, complicando aún más la situación.

Además, la infestación representa un riesgo para animales en condiciones vulnerables, especialmente perros en situación de calle o aquellos con hogares en condiciones higiénicas deficientes. En seres humanos, la amenaza se concentra en personas con heridas abiertas, movilidad reducida o problemas de salud específicos, como pie diabético, que facilitan la infección.

En el Estado de México, la situación se ha extendido a varios municipios urbanos y rurales. Se han registrado 314 casos confirmados de infestación, incluidos animales domésticos como perros. Municipios como Toluca, Metepec, Ixtapaluca y La Paz figuran entre los afectados, poniendo en evidencia la falta de un control efectivo frente a la proliferación de perros sin hogar, estimados en más de cinco millones en toda la entidad.

Las campañas de control implementadas hasta ahora se limitan a acciones parciales, como esterilizaciones y vacunaciones ocasionales, que no abordan la raíz del problema. En muchos casos, estos programas se realizan ante la presión mediática y con fines políticos, sin continuidad ni una estrategia integral para el manejo de la población animal.

Por su parte, algunos municipios han optado por el sacrificio masivo no regulado, mientras otros ni siquiera cuentan con programas formales de atención. La reproducción descontrolada y constante movilidad de animales sin hogar incrementa el contagio y la expansión del gusano barrenador en las áreas urbanas.

La activista ha señalado que la omisión y la falta de un plan estructurado agravan este problema sanitario y de bienestar animal, advirtiendo que la infestación representa una amenaza creciente tanto para ecosistemas como para la salud pública y la convivencia urbana.