En Acapulco, varios autobuses urbanos comenzaron a circular con mensajes expresamente dirigidos al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. Estas leyendas, visibles en los medallones traseros de las unidades, reflejan la molestia social ante la retórica y acciones que consideran xenófobas y discriminatorias contra los mexicanos.

La iniciativa partió de la Asociación de Comerciantes del Acapulco Dorado, que promovió la colocación de estos mensajes en al menos 20 autobuses de la ruta Caleta-Centro. La presidenta de este grupo explicó que la campaña es una respuesta al cúmulo de políticas que califican como racistas y misóginas, así como un llamado a la dignidad y el respeto para los mexicanos, tanto dentro como fuera del país.

Además del rechazo hacia las declaraciones y medidas del gobierno estadounidense, esta protesta también refleja una crítica interna a la actuación de las autoridades mexicanas, percibidas como pasivas y sin una defensa pública contundente para sus connacionales ante las deportaciones y ataques verbales. La campaña aprovecha frases cargadas de identidad nacional para expresar de forma popular y directa el sentir ciudadano en las calles.

Los mensajes, que incluyen frases claras y sin filtro, buscan convertir los autobuses en espacios de denuncia social e instrumento de comunicación masiva. La iniciativa evidencia cómo las tensiones diplomáticas se manifiestan también en la vida cotidiana, utilizando medios poco convencionales para visibilizar el descontento popular. En este contexto, los promotores de la campaña subrayan la importancia de exigir respeto hacia México y a sus trabajadores en el extranjero, desafiando la clasificación peyorativa que algunos discursos oficiales han intentado imponer.