Butchart Gardens, situado en la Isla de Vancouver, se ha consolidado como uno de los jardines botánicos más destacados del mundo por su combinación de arte floral, historia y diseño paisajístico. Lo que hoy es un espectacular recinto verde, hace más de un siglo fue una cantera de piedra caliza agotada. La conversión del lugar en un jardín extraordinario fue obra de Jennie Butchart, quien transformó este espacio industrial en un auténtico paraíso natural tras mudarse a Brentwood Bay con su esposo Robert para establecer una planta de cemento.

El jardín, que celebra una historia centenaria, fue declarado Monumento Histórico Nacional de Canadá en 2004. Su distribución en cinco áreas temáticas transporta a los visitantes a diferentes partes del mundo, con estilos botánicos muy variados y llenos de detalles únicos.

El corazón del recinto es el Sunken Garden, una zona icónica que incluye miradores, escaleras cubiertas de flores, una fuente central y un área tranquila llamada Bog Garden. Destaca además el Jardín de las Rosas, reconocido por sus miles de variedades de esta flor, que inundan el ambiente con su aroma en primavera y ofrecen uno de los puntos más fotografiados del lugar.

El Jardín Japonés propone un espacio de calma y meditación, con puentes rojos tradicionales y arroyos sosegados que contrastan con la exuberancia visual del resto de las áreas. Por su parte, el Jardín Italiano, que antiguamente fue una cancha de tenis, sorprende con una elegante estatua de Mercurio y un lago rodeado de coloridas flores. Finalmente, el Jardín Mediterráneo, aunque el más pequeño, fascina con flora propia de climas cálidos, ofreciendo una experiencia diferente en plena costa norteamericana.

Además de recorrer estos espacios, los visitantes pueden disfrutar de actividades complementarias, como el Menagerie Carousel, un carrusel con treinta animales tallados que atrae a visitantes de todas las edades, consolidando a Butchart Gardens no solo como un atractivo para amantes de la naturaleza sino también para familias.