La planta de Stanley Black & Decker en Puebla cerró de forma definitiva, generando la pérdida de aproximadamente 600 empleos directos. Este anuncio sorprendió a los trabajadores, quienes esperaban ajustes o paros temporales, pero no la clausura total de la fábrica.

El cierre marca el fin de una etapa industrial que durante décadas contribuyó a la economía local. Al inicio de la jornada laboral, la empresa comunicó esta decisión, mientras los empleados recibían información sobre el proceso inmediato de liquidación, que se realizará conforme a lo que establece la ley laboral mexicana.

Algunos trabajadores ingresaron a la compañía siendo jóvenes y desarrollaron gran parte de su carrera profesional en la planta, por lo que el impacto emocional es considerable. Además, la clausura afecta indirectamente a proveedores, transportistas, comercios y familias que dependían de la actividad económica generada por la empresa.

Hasta el momento, Stanley Black & Decker no ha ofrecido una explicación oficial sobre las causas que motivaron el cierre, lo que ha dado lugar a especulaciones entre empleados y la comunidad local. La falta de comunicación ha aumentado la incertidumbre en los sectores vinculados al funcionamiento de esta planta.