El futbolito de mesa, también conocido como "futbolín", es un juego muy popular en México, pero su invención y desarrollo no se originaron en el país. A pesar de su amplia difusión en bares, casas y reuniones, sus antecedentes se remontan a Europa, donde surgió como una adaptación en miniatura del fútbol tradicional.
Este juego fue creado para simular un partido de fútbol a pequeña escala, utilizando pequeñas figuras montadas sobre barras que los jugadores manipulan para mover el balón. La primera patente relacionada al futbolín data de principios del siglo XX en España, mientras que su auge y evolución se consolidaron en países europeos antes de expandirse hacia América Latina y otras regiones.
La vinculación cultural del futbolito con México se debe a su gran popularidad dentro del país, donde se juega en casi cualquier tipo de espacio recreativo. Sin embargo, la historia confirma que esta forma de entretenimiento fue importada y adaptada, igual que muchos otros juegos internacionales.
Este fenómeno no es único, ya que muchos juegos tradicionales tienen orígenes en distintas partes del mundo y se consolidan localmente gracias a la aceptación social y el gusto popular. En el caso del futbolito, su capacidad para reunir a personas de distintas edades y contextos ha facilitado su arraigo en la vida cotidiana mexicana.

