En un gesto de cercanía y solidaridad, el papa León XIV se sentó a almorzar con aproximadamente un centenar de personas pobres y migrantes en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo, donde pasa unos días de descanso. El encuentro tuvo lugar en el “Borgo Laudato Si’”, un proyecto vaticano dedicado a la defensa de la biodiversidad y el apoyo a quienes atraviesan situaciones difíciles.
Tras celebrar misa, el pontífice se unió a las mesas instaladas a la sombra de los árboles, acompañado por refugiados y migrantes procedentes de distintos países como Tanzania, Ucrania, Perú y Sudán, así como alrededor de 35 niños. Durante el almuerzo, que incluyó platos tradicionales como pasta alla amatriciana, asado de ternera, achicoria y fresas con nata, pronunció un discurso breve pero conmovedor en el que resaltó la necesidad de eliminar las causas de la pobreza y construir una sociedad basada en la justicia, la paz y la reconciliación.
El papa destacó el anhelo de una Iglesia que abra sus puertas de manera auténtica, donde nadie sea considerado enemigo y el amor sea el fundamento para vivirse en comunidad. Insistió en la necesidad de trabajar juntos para erradicar las injusticias, la violencia, el odio y la discriminación que persisten en el mundo. Este encuentro forma parte de una iniciativa anual que invita cada año a una diócesis distinta a compartir con personas en situación vulnerable, como un gesto concreto de inclusión y acompañamiento.

