Formentera, la isla más pequeña de las Pitiusas, sigue siendo un destino privilegiado para quienes buscan una combinación de naturaleza virgen, lujo discreto y una oferta gastronómica renovada sin perder sus raíces. Su litoral esconde rincones ideales para relajarse y disfrutar de experiencias auténticas frente al mar.
La costa de Migjorn destaca como el epicentro de los alojamientos más exclusivos de la isla. Allí se encuentran hoteles como Gecko Formentera, reconocido por su estilo Riviera Balear, que incluye un emblemático beach club y el restaurante Orilla by Gecko, un referente de la cocina mediterránea contemporánea con una ubicación casi sobre la arena. Otro punto sobresaliente es Dunas de Formentera, el primer resort eco-lujo de la isla que integra arquitectura y paisaje junto a una piscina infinita que regala postales memorables del horizonte. Este hotel también fue escenario de una intervención artística vinculada a la firma LOEWE Perfumes.
Apenas a unos pasos, Teranka Formentera combina arte, naturaleza y gastronomía en un entorno de pinos con dos propuestas culinarias esenciales. Hannah Formentera, por su parte, ofrece un diseño boutique que mezcla materiales naturales con piezas vintage logrando un espacio con mucha personalidad. Para quienes prefieren animación, Es Pujols suma opciones como Five Flowers Hotel & Spa, que dispone de una azotea espectacular, mientras que Cala Saona mantiene su atractivo con un hotel homónimo ideal para contemplar puestas de sol inolvidables.
La gastronomía en Formentera ha experimentado un importante crecimiento, consolidando una oferta que va más allá de los tradicionales chiringuitos. En Migjorn, además de Orilla y Dunas, destacan: Teranka con su jardín entre pinos y dunas, Rooftop, uno de los mejores lugares para disfrutar el atardecer, y la propuesta del chef Alberto Pacheco en Hannah Formentera. En estos espacios, el producto local es protagonista, destacando pescados frescos y platos de temporada que conectan con el entorno.
Además, la isla preserva clásicos imprescindibles para los amantes del verano mediterráneo como Es Còdol Foradat y Vogamarí. Formentera también conserva en Es Caló restaurantes tradicionales como Can Rafalet, donde se ofrecen especialidades como el bullit de peix y pescados recién capturados, enmarcados en paisajes que complementan la experiencia gastronómica.

