Leonor rompió con la formalidad habitual en su aparición pública durante un acto en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Su discurso se caracterizó por un marcado cambio de estilo y una apuesta por la naturalidad, la cercanía y el humor, dejando atrás la solemnidad que la había acompañado en eventos anteriores como los Premios Princesa de Girona o los Premios Princesa de Asturias.

Además de saludar y agradecer en catalán con fluidez y buen acento, la Princesa desplegó un discurso bilingüe donde mezcló idiomas con un ritmo que integraba perfectamente ambas lenguas. Su intervención arrancó con una declaración algo inesperada que rompió la rigidez del momento: confesó cuáles son sus “influencers preferidos”, un concepto muy vigente en la cultura digital, para a partir de ahí hilar sus ideas con bromas y juegos de palabras que resultaron cercanos para el público joven.

El humor fue un recurso constante para interpretar las experiencias de los galardonados. Leonor negó la formalidad habitual al presentarlos como “inteligentes naturales”, una categoría propia que buscaba equiparar a los científicos con las figuras más populares de las redes sociales. En especial, destacó a dos astrofísicos premiados comparándolos con un replicante de la película Blade Runner, una referencia cultural de culto que utilizó para captar la atención y subrayar la trascendencia de sus descubrimientos en física y química. De manera similar, introdujo la figura de Indiana Jones para describir la labor de unas maestras, aludiendo a ellas como exploradoras del talento, en lugar de presentar solo su faceta educativa tradicional.

Su lenguaje se apartó de lo acostumbrado para una figura institucional: usó términos como “influencers”, “contenidos”, “redes sociales” e “inteligencia artificial”, propios del vocabulario cotidiano de su generación. Estas expresiones no fueron simples adornos, sino herramientas para transmitir mensajes con mayor cercanía y captar la atención de un público diverso. Esta evolución exhibe a una joven que busca conectar con sus contemporáneos sin perder la relevancia institucional de su rol.

El giro en el estilo de Leonor podría marcar una nueva etapa en la comunicación de la familia real, basada en una mayor naturalidad, la integración del bilingüismo en actos oficiales y una integración de elementos culturales y tecnológicos actuales para atraer a audiencias más amplias y plurales.