En el corazón del municipio de Ixelles, la Place Flagey ofrece una experiencia diferente a las rutas turísticas clásicas de Bruselas. Los sábados por la mañana, la plaza se transforma en un mercado al aire libre donde flores, frutas, verduras y una variedad de alimentos ocupan los puestos. Este espacio, dedicado al antiguo alcalde Eugène Flagey, se convierte así en un punto de encuentro culinario y social que invita a prolongar la visita entre charlas, aperitivos e incluso música.

La propuesta gastronómica de la Place Flagey es amplia y multicultural, abarcando desde ostras y vinos hasta platos más exóticos como comidas tailandesas o dulces marroquíes. También son protagonistas los productos locales, como los quesos flamencos y las patatas fritas de Frit'Flagey, famosas por su textura y variedad de salsas. Este último lugar es un punto obligado para quienes llegan dispuestos a esperar en fila por su porción caliente y crujiente.

Además del mercado y la oferta gastronómica, la plaza alberga un importante edificio de estilo Art Déco, conocido como Le Flagey. Este antiguo Instituto Nacional de Radiodifusión fue restaurado para retomar su esplendor arquitectónico y su vocación cultural. Actualmente, acoge conciertos de jazz, música clásica y eventos cinematográficos, consolidándose como un centro cultural dinámico dentro de la ciudad.

En la planta baja del edificio, el Café Belga mantiene su esencia de los años 30 con un diseño geométrico, acabados en madera y una amplia cristalera. Este local funciona como cafetería, bar y discoteca, ofreciendo un espacio bohemio donde locales y visitantes se mezclan para disfrutar tanto de un café tranquilo como de un ambiente animado.

La Place Flagey es, entonces, un lugar donde la autenticidad se vive a través de su mercado, su gastronomía y su cultura, alejándose del flujo turístico habitual para acercar al visitante a la vida cotidiana y el pulso creativo de Bruselas.