En Michoacán, Quiroga se distingue como un destino donde los sentidos descubren una herencia cultural profunda. El aroma de las carnitas recién hechas despierta el olfato, mientras los colores vivos de sus artesanías cautivan la vista y el trato cálido de sus habitantes genera una experiencia que conecta con la tradición purépecha.

Ubicado a poca distancia del lago de Pátzcuaro y de importantes sitios históricos como Tzintzuntzan y Morelia, Quiroga fue originalmente conocido como Cocupao, que en purépecha significa «lugar sentado sobre una loma». Este asentamiento fue punto estratégico para los tarascos en sus desplazamientos hacia el centro ceremonial de Zacapu, consolidando su relevancia cultural e histórica en la región.

El nombre actual del pueblo rinde homenaje a Vasco Vázquez de Quiroga, primer obispo de Michoacán, también llamado «Tata Vasco». Llegó en el siglo XVI con el propósito de defender los derechos de los pueblos indígenas purépechas y fomentar su desarrollo económico a través de la organización comunitaria y la promoción de oficios tradicionales. Entre sus aportes destaca el impulso a la producción artesanal, que aún hoy se mantiene como un pilar económico y cultural para los habitantes de Quiroga.