Durante diez días limitados, el restaurante Rocasal, ubicado al sur de la Ciudad de México, abrirá sus puertas para una colaboración gastronómica con Nicos, uno de los restaurantes más icónicos que ha marcado la historia de la cocina mexicana reciente en la capital. Este encuentro permitirá a los comensales disfrutar de un menú que fusiona la cocina contemporánea de Atala Olmos con los sabores tradicionales que caracterizan a Nicos.
Esta asociación no solo busca ofrecer una experiencia culinaria única, sino también acercar al público local la riqueza de ingredientes, técnicas y recetas que mantienen viva la identidad gastronómica familiar de Nicos, fundada hace varias décadas en la zona de Clavería. Para Atala Olmos, esta alianza significa un reconocimiento a la trayectoria y legado de quienes abrieron camino en la restauración mexicana moderna.
El menú experimental comenzó con un coctel de bienvenida que combinó sotol Fuego Bravo de Chihuahua, cordial de mango con tomillo y un toque cítrico de limón amarillo. A continuación, se presentó una tostada de maíz criollo acompañada de ceviche de pescado blanco, cremoso de aguacate y espuma de mojito, un platillo que reflejó la importancia del maíz a lo largo del menú y la identidad de Rocasal.
Entre los platos destacados figuró la clásica sopa seca de nata de Nicos, un platillo familiar que alterna capas de pasta, pollo deshebrado, rajas y una salsa preparada con nata, el producto lácteo natural que se forma en la superficie de la leche hervida. Otro momento clave fue la lengua en cuñete: lengua de res en escabeche ligero de vino blanco, acompañada con vegetales frescos, rajas de chile y aguacate, ideal para servirse en tortillas de maíz, lo que subrayó el trabajo dedicado al maíz criollo por parte de Nicos.
El chef de Nicos destacó que algunos maíces provienen de Tehuantepec, variedades resistentes al fuerte viento del Istmo que requieren procesos de nixtamalización especiales, diferentes a los convencionales. Este detalle pone en valor la importancia de conservar y difundir las tradiciones agrícolas y culinarias locales para mantener la autenticidad de los sabores.
Atala Olmos resaltó la importancia de los restaurantes familiares en la evolución de la gastronomía mexicana, destacando su papel para conservar la memoria culinaria y adaptarse con respeto a los tiempos actuales. La colaboración entre Rocasal y Nicos encarna ese compromiso de dialogar entre generaciones y estilos de cocina, invitando a redescubrir y valorar el patrimonio gastronómico mexicano.

