Uriel Ramos comenzó como un joven interesado en el grafiti, disciplina que en su entorno social tenía una connotación negativa. Sin embargo, eligió un camino diferente: realizar intervenciones con autorización y responsabilidad, lo que le permitió profesionalizarse y consolidar su carrera artística.
Su formación en Diseño Gráfico impulsó su capacidad para crear murales con sentido estético y conceptual, basados en investigaciones sobre la historia y los personajes locales. Cada mural representa semanas de trabajo intenso, en los que combina técnica, color y narrativas que conectan con quienes los observan.
Para lograr estas obras, Uriel invierte en materiales especializados, entre ellos aerosoles profesionales cuyo costo puede ser elevado, a lo que se suman selladores y otras herramientas. A pesar del esfuerzo económico y físico, destaca la satisfacción de ver cómo sus murales impactan positivamente en el entorno y fortalecen la identidad comunitaria.
Más allá del valor visual, sus obras cumplen un papel social: revitalizan espacios olvidados y acercan a los vecinos a sus propias raíces e historias. Durante el proceso creativo, Uriel adquiere nuevos conocimientos acerca de las comunidades para las que trabaja, generando un vínculo entre arte y memoria colectiva.

