La polémica rodea a la selección de Bélgica a pocas horas de su enfrentamiento contra Estados Unidos en los octavos de final de la Copa del Mundo. La FIFA autorizó la participación de Folarin Balogun, a pesar de que había sido expulsado previamente por una falta sancionada con tarjeta roja, una situación inédita en la historia del mundial que generó una fuerte reacción europea.

Según el comunicado oficial de Bélgica, la FIFA fundamentó su decisión en el artículo 27 del Código Disciplinario, que permite suspender la ejecución de sanciones disciplinarias, pero ignora el artículo 66.4, que establece que cualquier expulsión implica suspensión automática para el siguiente partido. Este criterio se había aplicado en todas las tarjetas rojas del torneo hasta el momento, lo que hace que el permiso otorgado a Balogun rompa con décadas de precedentes.

Folarin Balogun fue expulsado durante el partido contra Bosnia por una acción que, aunque involuntaria, justificó la tarjeta roja directa. Pese a la sanción clara, la FIFA decidió anularla para que pudiera estar disponible en esta fase decisiva del Mundial. Esta excepción no tiene parangón desde la primera edición del torneo, y según la selección belga estaría vinculada a influencias políticas externas, en un contexto que incluye una llamada telefónica del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

El director técnico de Bélgica, Rudi Garcia, comentó que la decisión de habilitar al jugador parece una broma de mal gusto y afirmó que no defienden a su propia federación ni selección, sino la integridad del fútbol. Desde la federación belga dejaron en claro que no descartan presentar recursos legales para salvaguardar los principios del juego limpio, tanto para esta Copa como para futuras ediciones.

  • Balogun recibió la tarjeta roja en un encuentro previo debido a una infracción directa.
  • La FIFA sostuvo que el artículo 27 permite suspender la sanción, pero dio un paso contrario a lo establecido en el artículo 66.4.
  • La medida rompe con la historia del Mundial, donde nunca se había levantado una suspensión por tarjeta roja.
  • La federación belga consideró la situación injusta y evalúa acciones legales para proteger el torneo.

La controversia coloca un foco sobre la FIFA y el criterio utilizado en esta sanción, mientras que los Diablos Rojos enfrentan un duelo clave en medio de esta disputa que pone en juego mucho más que el resultado en el campo.