Un bombardeo registrado en horas de la madrugada en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza, provocó la muerte de un bebé de seis meses, sus padres y dejó a seis niñas huérfanas. Las autoridades médicas palestinas confirmaron que Mohammad Abu Mallouh, su esposa Alaa Zaqlan y el pequeño Osama fallecieron mientras dormían en su vivienda. Familiares de las víctimas acompañaron los cuerpos al Hospital de los Mártires de Al-Aqsa en Deir Al-Balah, mostrando escenas de profundo dolor.

La abuela del bebé relató que el impacto del bombardeo fue directo en el lugar donde descansaba la familia, y que no hubo ningún tipo de advertencia previa ni orden de evacuación antes del ataque. Esto contradice las prácticas que a veces se observan en conflictos para evitar bajas civiles, y ratifica la vulnerabilidad de los pobladores en esta zona.

Horas luego, otro incidente ocurrió al norte de Gaza, en el campo de refugiados de Jabalia, donde un hombre palestino murió por disparos cerca de una clínica administrada por la Organización de Naciones Unidas. Hasta ahora, el ejército israelí no ofreció declaraciones oficiales sobre estos hechos, que acentúan la tensión persistente en la región a pesar de un alto el fuego establecido recientemente con mediación estadounidense.

Este cese al fuego redujo la intensidad de los enfrentamientos por un tiempo, pero las operaciones militares continúan de manera intermitente. Las negociaciones indirectas entre Israel y Hamas sobre seguridad y control territorial mantienen estancada la situación, en la que las autoridades de Gaza reportan cientos de fallecidos desde la implantación de la tregua.

Desde la perspectiva israelí, estas medidas buscan prevenir amenazas armadas y proteger las áreas bajo su control, aunque la repetición de ataques y bajas civiles sigue generando un fuerte impacto en la población palestina.