China dio un avance significativo en su programa espacial con el lanzamiento de la nave Shenzhou-23, que transporta a tres astronautas rumbo a la estación espacial Tiangong. La misión partió desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan a bordo de un cohete Long March-2F Y23. Entre los tripulantes destaca Li Jiaying, la primera astronauta originaria de Hong Kong en formar parte de un vuelo espacial chino.
Li Jiaying viaja junto al comandante Zhu Yangzhu y el piloto Zhang Yuanzhi, ambos miembros del cuerpo de astronautas del Ejército Popular de Liberación. Uno de ellos permanecerá en órbita durante un año, una de las estancias más prolongadas hasta ahora, para estudiar cómo afecta el tiempo extendido en el espacio al organismo humano. Este análisis incluye aspectos como la exposición a la radiación, la pérdida ósea y los efectos psicológicos generados por el aislamiento.
La misión responde a la estrategia de China para acelerar sus objetivos en la exploración lunar, con planes de enviar astronautas a la Luna antes de 2030 y establecer una base lunar permanente en colaboración con Rusia hacia 2035. Además de los estudios médicos y psicológicos, los científicos probarán avances tecnológicos cruciales para futuras exploraciones, como nuevas maniobras automáticas de acoplamiento en órbita.
Entre los experimentos que se llevarán a cabo se encuentran innovaciones con células madre humanas y la investigación sobre “embriones artificiales”, una iniciativa inédita que busca entender la viabilidad de la supervivencia y reproducción humana en el espacio. Estos procedimientos forman parte del esfuerzo de China para consolidar su presencia en la carrera espacial y ampliar sus capacidades más allá de las potencias tradicionales.

