El asesinato de dos integrantes de la Ronda Comunal de Santa María Sevina desató una fuerte reacción de las comunidades indígenas de Michoacán, que demandaron al gobierno estatal y federal garantizar la paz y justicia en sus territorios. El ataque armado ocurrió en la noche del sábado, cuando un grupo de sujetos fuertemente armados emboscó la barricada instalada en los alrededores de Sevina, municipio de Nahuatzen. Además de las dos muertes, un tercer miembro de la ronda resultó gravemente herido.
Las víctimas identificadas fueron Jesús Álvarez Gutiérrez e Ignacio Campos Guerrero, quienes enfrentaron a los agresores durante el ataque, según el pronunciamiento conjunto emitido por el Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) y la comunidad local. El documento denuncia que los grupos del crimen organizado continúan atacando a las estructuras comunales, las cuales siguen siendo un blanco constante en la región, afectando la estabilidad y seguridad de las poblaciones originarias.
Ante esta situación, el CSIM y las comunidades involucradas hicieron un llamado directo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a funcionarios federales y estatales, así como a medios y pueblos originarios, para que intervengan con acciones concretas. Solicitaron al Ayuntamiento de Nahuatzen que deje de proteger o brindar refugio a los grupos delincuenciales señalados como responsables, quienes, aseguraron, operan desde la cabecera municipal. Además, declararon un estado de alerta máxima y advirtieron que se reservan el derecho de organizarse y actuar si persiste la falta de garantías en materia de seguridad.
En respuesta a los hechos, autoridades federales, estatales y municipales desplegaron un operativo conjunto con la Guardia Civil, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional para localizar y detener a los responsables de este doble homicidio. Sin embargo, las comunidades mantienen su denuncia sobre la inseguridad estructural que enfrentan y demandan mayor compromiso del Estado para proteger sus derechos y su integridad.

