La derrota de Marruecos ante Francia en el Mundial desencadenó disturbios en la capital británica, donde seguidores marroquíes protagonizaron actos de violencia que obligaron a la intervención policial. Los incidentes se desarrollaron en zonas concurridas de Londres y dejaron daños en vehículos y mobiliario urbano.
Las autoridades reportaron enfrentamientos entre la policía y grupos de manifestantes, quienes lanzaron objetos y bloquearon calles, dificultando el tránsito habitual. La policía respondió con medidas para controlar la situación y dispersar a los manifestantes. No se divulgaron detalles sobre detenidos o heridos.
Estos episodios ocurren en el contexto de una gran afluencia de aficionados en la ciudad, que seguían de cerca el desempeño de su selección en el torneo mundialista. La pasión por el fútbol llevó a que la frustración por la eliminación se tradujera en disturbios que afectaron la tranquilidad de zonas urbanas.
Las autoridades locales reforzaron la vigilancia en puntos críticos para evitar que los actos violentos se propagaran a otras áreas durante las jornadas posteriores. Además, pidieron a la comunidad mantener la calma y expresar su descontento de manera pacífica.

