El fuego que se inició en una cuneta de Los Gallardos, Almería, alcanzó una velocidad extraordinaria y atrapó a numerosos residentes en esta zona de terreno escarpado y caminos complejos. En cuestión de horas, el incendio avanzó más de 15 kilómetros, dejando un saldo trágico de al menos 12 personas fallecidas y otras 23 que aún no han sido localizadas.
La mayoría de las víctimas pertenecen a una comunidad extranjera, principalmente personas de avanzada edad que eligieron esta área del sur español por su clima y tranquilidad. Muchos vivían en viviendas aisladas, lo que dificultó tanto la evacuación como la localización inmediata tras el estallido del fuego.
Según las primeras investigaciones, el incendio comenzó tras la rotura de un cable eléctrico, que el fuerte viento convirtió en un factor incontrolable. Las explosiones de bombonas y la quema rápida de casas contribuyeron a la sensación de peligro extremo que describieron los vecinos evacuados.
La orografía de la región, con múltiples barrancos y caminos sinuosos, complicó las labores de escape y rescate. El presidente regional calificó la situación como una «ratonera» debido a las dificultades para desplazarse. Emergencias confirmó que varias víctimas fueron encontradas en vehículos, mientras otras intentaron huir caminando por senderos abruptos, quedando atrapadas por las llamas.
Las autoridades locales alertaron a la población casa por casa para ordenar evacuaciones, pero algunas personas, según reportaron vecinos y el alcalde, no atendieron las recomendaciones y permanecieron en sus hogares, lo que pudo haber contribuido al número de fallecidos.
Además de las muertes, ocho personas resultaron heridas, algunas de gravedad. La situación sigue siendo crítica debido a que el incendio permanece fuera de control, siendo uno de los más severos y veloces en la historia reciente de la región.
Las autoridades pidieron cautela con el reporte de desaparecidos, ya que algunos podrían estar fuera de comunicación y no necesariamente en peligro. Aun así, el saldo humano y material refleja la magnitud de la tragedia provocada por las condiciones climáticas y la respuesta inmediata que exigió la crisis.

