En un hecho poco habitual para un país que acoge la mayor parte de la Copa del Mundo, Donald Trump no asistió a la inauguración del Mundial en Estados Unidos, el principal anfitrión del torneo. Aunque el país recibirá la mayoría de los encuentros, con 78 partidos programados en territorio estadounidense, Trump optó por no estar presente en el estadio de Los Ángeles durante el estreno del torneo.

En lugar de Trump, la representación oficial estuvo a cargo del secretario de Estado Marco Rubio, quien acompañó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante la ceremonia y el partido entre Estados Unidos y Paraguay. El partido terminó con una contundente victoria de Estados Unidos por 4-1, en un encuentro en el que el goleador Folarin Balogun destacó con un doblete.

Aunque Trump no se presentó en el evento, mantuvo comunicación con la selección local para desearles éxito en el debut. En una llamada, elogió al entrenador Mauricio Pochettino y expresó confianza en que el equipo tenía una buena oportunidad de avanzar hasta la final del torneo. Junto con Rubio, también asistieron funcionarios como el secretario de Transporte Sean Duffy y el secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin.

La ceremonia de apertura contó con una producción que incluyó actuaciones musicales de artistas reconocidos como Future, Tyla, Lisa de Blackpink, Anitta, Rema y Katy Perry, quien cerró el espectáculo. Sin embargo, la presentación fue considerada menos impactante en comparación con otros grandes eventos deportivos como el Súper Tazón de la NFL.

El estadio de Los Ángeles lució con varios asientos vacíos, un fenómeno que se repitió también en la ceremonia inaugural en Canadá. Esta situación se produjo mientras miles de aficionados hacían largas filas para ingresar al recinto. Además, la realización del evento estuvo en suspenso días antes debido a una huelga de trabajadores del sindicato Unite Here Local 11, que solicitaban mejores condiciones salariales y garantías sobre la ausencia de agentes del Control de Aduanas (ICE) en las inmediaciones del estadio durante el Mundial. Finalmente, se llegó a un acuerdo para levantar la huelga, asegurando así la celebración del partido.