En medio de un escenario de creciente polarización política, Emiliano García-Page lanzó un llamado a proteger y valorar a las instituciones, especialmente cuando estas resultan incómodas para algunos sectores. Durante el acto conmemorativo del Día de Castilla-La Mancha, celebrado en el Auditorio 'José Luis Perales' de Cuenca, subrayó que la defensa de estas instituciones es una obligación ineludible para cualquier responsable público.
El presidente regional centró su mensaje en el respaldo a quienes enfrentan ataques por cumplir su deber, haciendo referencia directa a jueces, fiscales, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas. Destacó que todos ellos son «hijos de la democracia», y recordó que el marco legal que los regula fue producto de consensos entre los principales partidos, en alusión al PSOE y al PP.
Para García-Page, el momento actual de España se aleja del espíritu que marcó la Transición, un periodo que renovó la Constitución y otorgó a Castilla-La Mancha la capacidad para defender sus intereses autonómicos. Denunció el frentismo y el populismo instalado en el ambiente político, y alertó sobre una tensión social que, a su juicio, es manufacturada desde las cúpulas políticas, no desde la ciudadanía.
El jefe del Ejecutivo regional insistió en la necesidad de que la democracia se fortalezca de adentro hacia afuera, recordando que tras décadas de vigencia, las normas y leyes vigentes son fruto del acuerdo y diálogo parlamentario. Reconoció el trabajo que realizaron jueces, fiscales y agentes de seguridad para mantener el orden y el Estado de derecho, frente a quienes cuestionan su utilidad o imparcialidad.
Finalmente, destacó la posición geográfica y cultural de Castilla-La Mancha como una región que aporta equilibrio al corazón de España, sin superioridad ni inferioridad respecto a otras comunidades. Insistió en la importancia de evitar que la confrontación política se traslade a la vida personal de los ciudadanos y en la urgencia de combatir la crispación mediante la responsabilidad de los propios dirigentes.

