Estados Unidos impulsó un plan para una desescalada gradual en el conflicto entre Israel y Líbano, en un intento por evitar la ruptura definitiva del alto al fuego vigente. Esta iniciativa fue presentada por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante conversaciones telefónicas con el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, en medio de recientes intensificaciones militares.
La propuesta estadounidense busca que Hizbulá suspenda todos sus ataques contra Israel, a cambio de que Jerusalén se abstenga de ampliar su ofensiva en Beirut. Según un alto funcionario estadounidense, esta medida aspira a crear un espacio propicio para detenciones efectivas de hostilidades y la continuación de las conversaciones de paz. No obstante, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, condicionó cualquier avance a la paralización previa de la campaña militar israelí, lo que Washington calificó de decepcionante.
El contexto del ofrecimiento es complejo. Israel protagonizó una escalada al tomar el castillo de Beaufort en el sur del Líbano, una posición estratégica situada al norte del río Litani. Además, el gobierno de Netanyahu lanzó ataques contra los suburbios de Beirut, a pesar de que un alto al fuego se mantenía desde mediados de abril.
Estas tensiones ocurren justo antes de que representantes de Israel y Líbano se preparen para la cuarta ronda de conversaciones de paz en Washington, programada para esta semana. Sin embargo, el grupo chií Hizbulá ha rechazado participar o validar esas negociaciones, lo que complica el escenario.
La administración estadounidense, bajo el mandato de Donald Trump, reiteró que no espera ni respalda una renuncia israelí a las represalias por ataques desde el territorio libanés, pero insiste en evitar una escalada que pueda desatar un conflicto mayor en la región.

