Una mina artesanal detonó durante el paso de un convoy militar en El Aguacate, Michoacán, dejando tres militares heridos que fueron reportados en condición estable. La zona, considerada estratégica por su cercanía al Pacífico y límites con Colima y Jalisco, es escenario frecuente de enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos delictivos.

En respuesta al ataque, el Ejército realizó operativos en el mismo poblado, asegurando un importante arsenal compuesto por 100 artefactos explosivos improvisados, tres armas largas, 87 cargadores y cerca de 11 mil cartuchos de munición. No se registraron detenciones durante estas acciones.

Además, en las localidades de Tingüindín, Michoacán, y en Durango, las fuerzas militares y policiales incautaron otros 32 explosivos caseros y más de un centenar de componentes para fabricar artefactos explosivos. Este hallazgo refuerza la tendencia del uso creciente de explosivos artesanales por parte de los cárteles mexicanos, que además emplean vehículos blindados caseros y drones cargados con explosivos para atacar a las autoridades.

La escalada en el empleo de artefactos explosivos artesanales en Michoacán no es reciente. Hace seis meses, un coche bomba frente a una estación policial provocó varios muertos y heridos, mientras que a finales del año pasado un ataque similar dejó cuatro militares muertos y cinco heridos durante un patrullaje en Cotija.