La familia de Moisés Sánchez, periodista asesinado en Veracruz en 2015, responsabilizó al Estado mexicano por la impunidad persistente y la falta de voluntad para esclarecer su homicidio. Jorge Sánchez, hijo del comunicador y activista, señaló que la justicia nacional ha fallado sistemáticamente, lo que derivó en la presentación del caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Desde la instalación de un antimonumento en la Ciudad de México en memoria de su padre, Jorge Sánchez enfatizó que las instituciones encargadas carecen de capacidad para resolver crímenes contra periodistas. Denunció que las investigaciones han sido deficientes, con evidencias pérdidas y diligencias mal realizadas, por lo que no se vislumbra una sentencia firme en México.

El activista recordó que Moisés Sánchez fue secuestrado por un grupo armado el 2 de enero de 2015 en Medellín de Bravo, Veracruz, y su cuerpo apareció sin vida 22 días después. A más de diez años del crimen, el presunto autor intelectual, quien era el alcalde de esa localidad en ese momento, permanece en fuga. Sánchez señaló que la ausencia de justicia trasciende partidos políticos, ya que administraciones del PRI, PAN y Morena en Veracruz no han mostrado interés real en resolver estos casos.

Además, Jorge Sánchez mencionó otros casos emblemáticos de periodistas y defensores de derechos humanos asesinados y desaparecidos, cuyos expedientes están archivados o sin sentencias definitivas. Entre ellos citó a Rubén Espinosa, Juan Mendoza, Gregorio Jiménez, Pedro Tamayo, María Elena Ferral, Jacinto Romero y Víctor Báez, muchos con más de una década de impunidad.

El antimonumento recientemente inaugurado busca visibilizar la deuda histórica del Estado mexicano con la libertad de expresión y la protección de los comunicadores. Las familias afectadas apuntan a recurrir tanto a tribunales internacionales como a la Organización de las Naciones Unidas para exigir justicia y evitar el olvido de estos crímenes.