El Ejecutivo de Gaza dirigido por Hamás decidió disolverse en un paso clave para avanzar en el plan de paz impulsado por el gobierno de Donald Trump. Esta decisión busca facilitar el ingreso del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), formado por tecnócratas palestinos, que asumirá temporalmente la gestión del territorio. La medida genera un vacío de poder con múltiples interrogantes sobre el futuro inmediato del enclave.
El comité tecnocrático, creado para supervisar la administración durante esta etapa de transición, enfrenta obstáculos para entrar a Gaza debido a las restricciones impuestas por Israel. A su vez, Israel exige el desarme de Hamás, condición que el grupo todavía no cumple. La disolución del comité de emergencia del gobierno de Gaza, que había sido establecido tras una ofensiva israelí reciente, fue anunciada oficialmente por la vocería de Hamás para allanar el camino al NCAG.
Los empleados públicos, que representan una base importante en la estructura administrativa de Gaza, mantendrán sus cargos. En este contexto, el Sindicato de Empleados Públicos expresó su voluntad de colaborar con la futura administración tecnocrática y pidió respeto a los derechos laborales para los cerca de 40,000 trabajadores del sector.
Desde 2006, Hamás controla la Franja tras ganar las elecciones legislativas y expulsar a Al Fatah en 2007. Desde entonces no se han convocado nuevos comicios, lo que complica cualquier negociación política. El plan de alto el fuego negociado contempla la reconstrucción del territorio, la instalación del gobierno temporal y la gradual retirada israelí, pero hasta ahora no se han cumplido ninguna de estas fases.
La disolución del gobierno de Hamás marca una etapa crucial en este proceso incierto. La transición hacia un gobierno tecnocrático dependerá de la capacidad para superar los bloqueos israelíes y la voluntad de Hamás de desarmarse, mientras persisten tensiones y falta de consenso entre las partes involucradas. Por ahora, la Franja queda bajo una administración interina sin líderes políticos claros, en medio de expectativas y dudas regionales.

