Cole Allen, profesor originario de California, fue imputado este lunes con tres cargos federales, entre ellos intento de asesinato contra el presidente Donald Trump. El delito más grave puede acarrear cadena perpetua. Allen compareció ante un tribunal federal en una audiencia que duró menos de treinta minutos, donde el juez Matthew J. Sharbaugh leyó las acusaciones y ordenó al acusado presentarse nuevamente el próximo 30 de abril para determinar si será liberado bajo fianza.
El sábado, Allen irrumpió en el hotel Hilton de Washington portando una escopeta, una pistola y cuchillos. Saltó un control de seguridad durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, evento donde participaban Trump, la primera dama Melania Trump, y varios secretarios de Estado. Un intercambio de disparos se produjo cuando intentó acceder a la planta donde se celebraba el evento. Uno de los disparos alcanzó a un agente federal que resultó protegido por su chaleco antibalas. Allen fue neutralizado por el Servicio Secreto antes de llegar al salón de baile.
Los tres cargos federales incluyen dos delitos relacionados con el uso de armas de fuego —uso de un arma durante un delito violento y agresión a un agente federal con un arma peligrosa— y uno por intento de magnicidio. Previo al ataque, Allen escribió un manifiesto en el que admitió que quería infligir el mayor daño posible al Gobierno Trump.
Durante su presentación ante la corte, Allen vistió un uniforme azul neón y estuvo acompañado por su equipo de defensa, que enfatizó que no tiene antecedentes penales. Su comportamiento fue tranquilo: asintió a las aseveraciones del tribunal y respondió con brevedad a las preguntas del magistrado. La fiscal general del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, señaló que se espera una acusación formal más amplia que podría incluir cargos adicionales. Pirro se mostró convencida de que Allen tenía la intención de matar al presidente. Trump y otros altos cargos fueron evacuados de inmediato cuando comenzó el tiroteo.

