Durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca del 27 de abril de 2026, un sujeto intentó traspasar el perímetro de seguridad hacia el área donde se encontraba el presidente estadounidense Donald Trump. El Servicio Secreto respondió con rapidez: el atacante fue detenido y reducido en cuestión de minutos, según confirmó Todd Blanche, fiscal general interino de Estados Unidos. Trump resultó ileso, aunque un agente de seguridad sufrió heridas leves.
Las autoridades identificaron al sospechoso como Cole Allen, quien estaba hospedado en el hotel. Allen enfrenta tres cargos federales: intento de asesinato al presidente, transporte de un arma de fuego para cometer un delito y accionamiento de un arma en un delito. Solo por el cargo de intento de asesinato podría enfrentar cadena perpetua, según informó Blanche en una conferencia de prensa.
Bo Erickson, corresponsal de la Casa Blanca para Reuters, presenció los primeros momentos del incidente: una avalancha de camareros y personal que corría hacia el escenario donde estaba sentado el presidente. El episodio reactivó interrogantes sobre las brechas en los sistemas de seguridad. Marian Grundem, presentadora de Welt TV, cuestionó cómo un hombre armado con escopeta y cuchillos logró acercarse tanto al mandatario.
Se trata del tercer incidente de violencia contra Trump. El primero ocurrió durante un mitin en 2024, cuando resultó herido en la oreja; posteriormente se detuvo a un sujeto armado cerca de Mar-a-Lago. Este nuevo atentado también reaviva el recuerdo del tiroteo de 1981 contra Ronald Reagan en el mismo hotel Washington Hilton, que dejó secuelas permanentes en su portavoz.
El incidente generó reacciones internacionales. El presidente francés Emmanuel Macron lo calificó como "inaceptable". El primer ministro británico Keir Starmer expresó estar "conmocionado", mientras la primera ministra italiana Giorgia Meloni manifestó solidaridad y advirtió sobre "el peligro del odio político".

