La transición hacia pagos digitales en México ya está en movimiento. Durante la 89 Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que antes de que termine 2026 los pagos en casetas de autopistas y gasolineras deberán realizarse únicamente por medios electrónicos. La estrategia busca modernizar la economía, acelerar la adopción de herramientas financieras digitales, formalizar transacciones y reducir riesgos asociados al manejo de efectivo como el lavado de dinero.
Según datos de Visa México, alrededor del 30% de los pagos con tarjeta ya se realizan sin contacto, cuando hace dos años representaban cerca del 20%. Este crecimiento refleja cambios en los hábitos de consumo y mayor adopción de dispositivos móviles. Sin embargo, la realidad es más compleja. De acuerdo con el Banco de México, alrededor del 80% de las compras y pagos aún se realizan con billetes y monedas, evidenciando el peso estructural del efectivo en la economía nacional.
La propuesta contempla que gasolineras y casetas acepten exclusivamente tarjetas, transferencias móviles, códigos QR con CoDi, DiMo o sistemas como TAG e IAVE. Ya existen acuerdos entre bancos, autoridades y gasolineros para avanzar en esta dirección. Marcos Ramírez, director general de Grupo Financiero Banorte, señaló que la Asociación de Bancos de México mantiene reuniones constantes con el sector para implementar la transición primero en estaciones de servicio y luego en casetas. El cambio tiene impacto significativo: alrededor de 1.6 millones de vehículos circulan diariamente por la red nacional de autopistas de cuota.
La infraestructura presenta un desafío crítico. En muchas carreteras del país la conectividad de datos móviles es intermitente o inexistente, y la disponibilidad de WiFi de calidad es limitada. Depender exclusivamente de aplicaciones o sistemas digitales implica asumir condiciones técnicas que aún no están garantizadas en toda la red vial.
Pero el principal obstáculo es de acceso. En México hay alrededor de 17 millones de personas mayores de 60 años. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, solo el 21% de los hombres y el 15% de las mujeres en este grupo realiza pagos digitales, mientras que apenas el 10% utiliza aplicaciones de banca móvil. En zonas rurales o semiurbanas, casi la mitad de los adultos mayores no cuenta con conexión a Internet o dispositivos móviles adecuados.
Para el sector transporte, la medida introduce nuevos desafíos. Los pequeños transportistas, conocidos como "hombre-camión", operan de forma independiente y con menor acceso a herramientas digitales. Aproximadamente el 30% de los operadores supera los 45 o 50 años, lo que implica menor familiaridad con plataformas digitales. La Asociación Nacional de Transporte Privado estima que el congestionamiento en casetas ha elevado hasta 30% los tiempos de traslado, según datos citados por Expansión.
La estrategia también incluye digitalizar el Banco del Bienestar mediante una aplicación para gestionar pensiones sin retirar efectivo. Más de 13 millones de adultos mayores reciben la Pensión Bienestar, convirtiéndolos en usuarios clave de esta herramienta. Sin embargo, muchos dependen del efectivo como su forma principal de control financiero. La confianza en las instituciones bancarias resulta determinante: para este segmento, el efectivo no es solo práctico, sino una forma de mantener cierto nivel de anonimato fiscal y control sobre sus operaciones.
El riesgo es que el avance digital no se traduzca en inclusión, sino en una nueva forma de exclusión para quienes no pueden o no quieren integrarse al sistema completamente digitalizado.

