El asalto al Banco Central de Barcelona en mayo de 1981 dejó un episodio ambiguo y violento en la historia reciente de España que aún genera interrogantes. Un informe secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, elaborado solo dos días después del asalto, destaca que entre los atacantes ultraderechistas habría numerosos guardias civiles implicados. Este dato formaba parte de las múltiples hipótesis manejadas por los servicios de inteligencia en aquel momento.
La operación, que comenzó a primera hora de la mañana y se extendió por más de 36 horas, tuvo lugar en un contexto de alta tensión tras el intento de golpe de Estado del 23-F. Los asaltantes tomaron como rehenes a unas 300 personas dentro del edificio. Entre las exigencias de los atacantes figuraba la liberación de militares detenidos por el 23-F y la provisión de aviones para trasladarlos. Este punto, ligado a la defensa de «héroes del 23 de febrero», sugiere un trasfondo político más allá de un simple robo.
El informe de la CIA no se centraba tanto en esclarecer la autoría exacta o los fines del asalto, sino en señalar cómo esa investigación incrementaría la presión de la izquierda sobre el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, en un momento en que la fragilidad de la democracia española aumentaba la tensión entre militares y poder civil. La CIA describía la situación en España como una lucha constante y difusa entre extremistas de izquierda y derecha, donde la identificación clara de los responsables de ciertos ataques era difícil.
Entre las teorías que rodean el asalto, se maneja desde la posibilidad de un atraco común hasta un ataque con objetivos más complejos, como apoderarse de documentos secretos relacionados con el golpe del 23-F. La complejidad y confusión de los hechos alimentaron durante años teorías conspirativas y diferentes versiones sobre quiénes y por qué realizaron el asalto.
Los elementos más consensuados en la cronología del suceso son el inicio del asalto en la mañana del 23 de mayo, la entrada de once (o más) asaltantes en el Banco Central ubicado en Plaza Catalunya, la toma de centenares de rehenes y la emisión de un comunicado en el que se reclamaba la libertad de militares vinculados con el fallido golpe de Estado.

