Irán anunció la suspensión temporal de sus operaciones militares contra Israel, tras días de intercambios de ataques que amenazaron con desestabilizar el frágil alto al fuego vigente desde abril. El comando militar iraní aseguró que la ofensiva alcanzó sus objetivos y denunció que actuó en represalia por agresiones israelíes en la región.

La ofensiva iraní incluyó el lanzamiento de misiles balísticos hacia territorio israelí, mientras Israel respondió con bombardeos contra instalaciones militares clave en el oeste y centro de Irán. Entre los blancos atacados se encuentran complejos energéticos, como la planta petroquímica Karun en Mahshahr, uno de los centros estratégicos para Irán.

A pesar de la suspensión anunciada, Irán advirtió que sus hostilidades podrían reanudarse si Israel inicia nuevos ataques, especialmente contra objetivos en Líbano o relacionados con sus aliados regionales, como el movimiento Hezbolá. Este grupo, con presencia en el sur de Beirut, fue el detonante inicial del conflicto tras ataques israelíes en esa zona, que escaló la tensión y reavivó la participación militar iraní directa en la región.

El reciente intercambio de hostilidades suscitó preocupación internacional por un posible aumento del conflicto en Medio Oriente. En este contexto, el expresidente estadounidense Donald Trump intervino públicamente, solicitando el fin de las acciones bélicas e indicando que las negociaciones para una tregua avanzan favorablemente, siempre que no se vean obstaculizadas por decisiones políticas o militares.

Las amenazas iraníes apuntan especialmente a posibles ataques contra infraestructuras petroleras y gasíferas vinculadas a Israel, Estados Unidos y sus aliados occidentales en la zona, como represalia por cualquier agresión adicional contra su propia infraestructura energética.